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VENEZUELA, LO BUENO, LO MALO Y LO PENDIENTE
Nuevo libro: VENEZUELA, lo bueno lo malo y lo pendiente.
¿Por qué tanto odio contra a Chávez?
¿Qué reformas ha hecho durante su gobierno?
¿Qué intereses ha golpeado?
¿y si los gobiermos democráticos consultaran a sus pueblos para cambiar la constitución?
Lea lo que la prensa chilena nunca ha escrito.
Libro VENEZUELA Un balance de lo bueno, lo malo y lo pendiente del proceso bolivariano.
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Miércoles 5 de diciembre: Pascua Lama a contemporary quest for el dorado de Carolina y Gloria Loyola.
Martes 11 de diciembre: "La palabra no basta"
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UN ANÁLISIS DEL PROFESOR J
MANIFIESTO ECO‐SOCIALISTA 5/5

MANIFIESTO ECO-SOCIALISTA
Marcel Claude
Economista
Director de Investigación
Universidad ARCIS
marcel.claude@gmail.com
www.marcelclaude.blogspot.com
…EN DONDE EL PENSAMIENTO NO PIDE PERMISO
Un ordenamiento económico, social y político eco-socialista requeriría fundamentalmente lo siguiente:
* Entender que la sociedad justa, libre y fraterna que sintetiza las aspiraciones humanas en torno a la sincronización entre lo bello, lo bueno y lo verdadero es un desafío permanente y no es posible alcanzarlo de modo perfecto. Constituye una lucha sin cuartel con miras a lograr el predominio de la justicia sobre el abuso, la libertad sobre el esclavismo, la verdad sobre el oscurantismo, la fraternidad sobre la explotación, la razón sobre la brutalidad, la armonía sobre el desequilibrio.
* Asumir la tarea de replantearse el desafío del “hombre nuevo”, entendiendo que este debe construirse sobre una naturaleza humana imperfecta, frágil y corruptible, en la que coexisten las virtudes con las miserias, las inclinaciones hacia lo sublime como hacia lo decadente y vil, la bondad y la crueldad, la paz y la violencia, el Eros con el Tánatos y, asumiendo que no es suficiente con crear las condiciones externas favorables para el surgimiento de un “hombre nuevo”, básicamente construido sobre las virtudes del alma humana. No obstante, una sociedad de justicia y en armonía con la naturaleza, requiere necesariamente un orden moral nuevo que limite, regule y reduzca considerablemente la tendencia hacia la destrucción, la injusticia, la agresión, la crueldad y la decadencia que anida en la naturaleza humana. Esta nueva sociedad requiere necesariamente de un “hombre nuevo” que valore y privilegie sus aspectos positivos sobre el lado oscuro de su naturaleza.
* Superar el antropocentrismo exacerbado que hemos heredado de la Modernidad que ha entendido toda naturaleza como un insumo para beneficio exclusivamente humano que ha desprovisto de vida a la naturaleza y que ha legitimado el uso de esta más allá de sus límites. Es imprescindible reconocer el valor de toda forma de vida y propender a instaurar equilibrios y armonías que permitan la coexistencia de las diferentes especies. Un nuevo modo de habitar la tierra, requiere de una revalorización de la vida en todas sus formas.
* Afirmar la razón como un instrumento fundamental en la construcción de la sociedad eco-socialista y en el modo de funcionamiento del “hombre nuevo”. No obstante valorar el papel que la razón ha de jugar en una sociedad eco-socialista, no debemos olvidar lo que sostiene Joseph Ratzinger en cuanto a que “si antes no podíamos eludir la cuestión de sí las religiones propiamente no eran una fuerza moral positiva, ahora no tenemos más remedio que plantearnos la duda acerca de la fiabilidad de la razón. Pues también la bomba atómica es un producto de la razón”. Es urgente redefinir el papel de la razón entendiendo la urgencia de superar el predominio de la racionalidad formal-instrumental que no ve sino la necesidad de satisfacer la lógica de la optimización y de la maximización de objetivos, independientemente de consideraciones estéticas, valóricas o morales. El llamado es entonces a completar la construcción de la Modernidad, tal como lo señala Habermas, mediante el fin de la dictadura de la racionalidad instrumental.
* Instalar la “cuestión ecológica” como un tema central de la nueva utopía, vale decir, del optimismo sobre el futuro de la humanidad. Sin embargo y tal como lo sostiene Albert Camus, tratando de plantear el problema de la utopía tan correctamente como sea posible, vale decir, tratando “de hacerlo en el sentido de crear las condiciones para un pensamiento político modesto, es decir, liberado de todo mesianismo, emancipado de toda la nostalgia del paraíso terrenal”. He aquí, también, el aporte que puede hacer la “razón ecológica” a la construcción de un nuevo orden, al postular una vez más en la historia, la necesidad de volver a mirar a la Naturaleza como fuente de inspiración. El desafío ecológico es, en realidad, contribuir a superar el espíritu nihilista, redibujar un futuro abierto y esperanzador. Es decir, es el desafío de volver a creer y poner las energías humanas, personales y colectivas, en busca de un orden algo mejor del que heredamos, en el que la relación del hombre con la naturaleza esté construida sobre el respeto y la valoración de toda forma de vida.
* Superar definitivamente la sociedad del lucro y de la acumulación. Una sociedad justa y respetuosa de los ritmos y dinámicas de la naturaleza, no es compatible con el lucro como motivación humana ni en lo individual ni en lo colectivo. En una sociedad eco-socialista, el “fin de lucro” es total y cabalmente incompatible con ésta. Una sociedad nueva sustentada en la justicia y en el respeto a la naturaleza debe superar el lucro como razón de ser del “hombre nuevo” y de la “sociedad nueva”, buscando legitimar la solidaridad, la generosidad y la cooperación en el lugar y rol que ha jugado el lucro en la sociedad capitalista. la solidaridad es a la sociedad eco-socialista lo que el “fin de lucro” es a la sociedad capitalista.
* Superar la noción que ha instalado el capitalismo en cuanto a que el mercado y su lógica de funcionamiento interno, “la mano invisible”, logra ineluctablemente el bien colectivo. En una sociedad ordenada por el lucro, como es la sociedad capitalista, el funcionamiento del mercado tendrá como resultado exclusivamente la acumulación de capital, la pobreza y el abuso. En una sociedad eco-socialista el mercado debe, en primer lugar, ser eficazmente regulado para evitar la acumulación capitalista y para impedir el “lucro”, a fin de que éste sea exclusivamente un mecanismo de distribución y asignación de recursos, cuya eficacia estará determinada por el control democrático y la fiscalización que la sociedad haga de éste. Se entiende que un “hombre nuevo” sustentado en la solidaridad como meta sublime es un insumo crítico para el funcionamiento del mercado eficaz. No obstante, dejado el mercado a la libre expresión del lucro como meta colectiva, éste destruirá inevitablemente la solidaridad como razón de ser del “hombre nuevo” y de la “nueva sociedad”.
* Legitimar el rol del Estado como una institución que expresa el interés público. En una sociedad eco-socialista el Estado debe jugar un rol preponderante para asegurar que el excedente productivo de la sociedad se oriente al mejoramiento real de la sociedad humana, regulando el funcionamiento del mercado y asegurando la relación equilibrada y respetuosa del orden humano con el orden natural.
* Superar la propiedad privada de los medios de producción como una institución incuestionable del orden social. En una sociedad eco-socialista, deben tener supremacía las formas colectivas de propiedad en relación con los medios de producción, avanzando hacia la propiedad comunitaria, estatal y cooperativa, dejando la propiedad privada de los medios de producción exclusivamente en los sectores pequeños del aparato productivo.
* Afirmar la democracia como mecanismo por excelencia del proceso de toma de decisiones políticas. la sociedad eco-socialista se debe sostener exclusivamente en el interés público, en las aspiraciones del pueblo y, para la “nueva sociedad”, no hay mecanismo más eficaz para expresar el sentir y los anhelos del pueblo que la democracia.
* Afirmar como sujeto de la historia a los trabajadores. En una sociedad eco-socialista el trabajador, sea este campesino, intelectual, profesor u obrero, constituyen los actores irremplazables del proceso social, político y económico. En este sentido, la utopía eco-socialista reivindica la centralidad del trabajo y su reivindicación en el proceso de construcción de la nueva sociedad.
MANIFIESTO ECO‐SOCIALISTA 4/5

MODELO TEÓRICO DE LA DOBLE EXPLOTACIÓN
Marcel Claude
Economista
Director de Investigación
Universidad ARCIS
marcel.claude@gmail.com
www.marcelclaude.blogspot.com
…EN DONDE EL PENSAMIENTO NO PIDE PERMISO
Según Marx y Engels “la dinámica de evolución de la sociedad humana e
está determinada por la lucha social en torno a la apropiación del plustrabajo o su manifestación como plusproducto o plusvalor”, es decir, que la lucha de clases es por la apropiación de este excedente productivo.
Algunas definiciones importantes que debemos a Marx y Engels:
§ Trabajo necesario (tn) = tiempo mínimo invertido en producir los bienes necesarios para reponer las fuerzas productivas, es decir el producto necesario (pn).
§ Plustrabajo (pt) = trabajo más allá del mínimo necesario que genera el plusproducto (pp)
Ahora bien, en el proceso de “realización del capital” como dice Marx, el capitalista tiene un capital acumulado (k) que invierte en este proceso y que se divide en dos componentes:
Capital constante (c) que se emplea para adquirir maquinarias, equipos, edificios, etcétera, el cual se deprecia, se desgasta y debe reponerse.
Capital variable (v) que es el que utiliza para el pago de los salarios.
Así entonces, la mano de obra contratada con el capital variable (v) genera tanto el producto necesario (pn) para reproducir la fuerza productiva del trabajador y el plusproducto (pp), un valor extra, un plusvalor (pv) o plusvalía que es apropiado por el empresario y cuando vende la mercancía, realiza la ganancia, es decir, el plusvalor o plusvalía se convierte en ganancia, en donde la tasa de ganancia (g) se puede expresar como:
g = m/v+c
En donde m es la ganancia propiamente tal o el plusvalor o plusvalía.
Así las cosas, la tasa de plusvalor (pv/v) es la medida específica del grado de explotación en la sociedad capitalista, también se puede expresar como tasa de plustrabajo (pt/tn) en toda sociedad de clases y este es el coeficiente idóneo para medir el grado de injusticia social en cualquier sociedad.
Hasta aquí, todo bien en general. Sin embargo, en Chile y también en América latina, el pescador artesanal no sufre ni es víctima de la explotación capitalista en el sentido clásico, es decir, de sufrir una expropiación de su plustrabajo.
Sus condiciones de miseria y pobreza que son muy importantes, provienen de la pérdida del acceso a los recursos naturales, a los peces, a la productividad de los ecosistemas naturales. Esto es verdad, no sólo para los pescadores artesanales, sino también para los pirquineros y los mapuches que sufren la expropiación de sus bosques. Al capitalista no le interesa el fruto del trabajo del pescador artesanal, sino más bien, la productividad del ecosistema natural.
Pienso que hay dos elementos que no hemos debidamente considerado:
1. La pérdida de productividad de los ecosistemas naturales como resultado de la acción del hombre que requiere ser restaurado para la sustentabilidad de la sociedad humana.
2. El plusvalor o la productividad de los ecosistemas naturales.
La cuestión es que en la teoría del valor neoclásica, que avala “científicamente” la realización del capital, es imposible resolver el problema ecológico, puesto que en su sistema de ecuaciones, al incorporar la productividad de los ecosistemas naturales, se limita significativamente la realización del capital y probablemente tienda a desaparecer, es decir, la rentabilidad del capital no sería sino renta económica de la productividad de los ecosistemas naturales.
En el sistema de ecuaciones neoclásico:
pY= F(wT,bK)
En donde,
T= Trabajo
w = VPT (valor de la productividad del trabajo)
K= Capital
b = VPK (Valor de la productividad del capital)
Al agregar, la productividad de los ecosistemas naturales:
e = VPE (Valor de la productividad ecológica)
Entonces,
pY = F(wT, b’K, eE)
Entonces,
b = b’ + e
O sea, la ganancia tendría que necesariamente aceptarse como parte de la productividad de los ecosistemas naturales, e decir, no sería genuina, sino una suerte de apropiación de la productividad ecológica. Incluso es posible demostrar que b’ podría ser cero y que b sólo podría explicarse por apropiación de rentas de la naturaleza.
Esto que es inaceptable para el modelo de legitimación ideológica de la “realización del capital”, es perfectamente posible incorporarlo en el sistema de ecuaciones de la teoría del valor clásica de Marx.
Así entonces, podríamos incorporar los siguientes conceptos:
Trabajo necesario humano (tnh) = tiempo mínimo invertido en producir los bienes necesarios para reponer las fuerzas productivas, es decir el producto necesario humano (pnh).
Trabajo necesario ecológico (tne) = tiempo mínimo necesario para reproducir o restaurar la productividad natural de los ecosistemas, sin lo cual, es imposible sustentar la continuidad de la sociedad humana (pne).
Plustrabajo (pt) = trabajo más allá del mínimo necesario que genera el plusproducto (pp)
Producto ecológico (pe) = productividad, el aporte productivo, de los ecosistemas biológicos naturales
Así entonces, el trabajo humano en un determinado período de tiempo debería tener como resultado, tanto el producto necesario humano (pnh) para reproducir la fuerza productiva del trabajador, como el producto necesario ecológico para restaurar los ecosistemas (pne), el producto ecológico (pe) y el plusproducto (pp), un valor extra, un plusvalor (pv) o plusvalía. Tanto esta última como el tne y el pe, son apropiados por el capitalista cuando éste controla el proceso productivo y, cuando éste vende la mercancía, realiza la ganancia, la que puede expresarse como:
m = pne + pe+ pp
y la tasa de ganancia como:
g = m/v+c = (pne + pe + pp)/v + c
En donde m es la ganancia propiamente tal o el plusvalor o plusvalía.
La nueva tasa de plusvalor –que es la medida de la explotación en la sociedad capitalista- puede entonces expresarse como:
(pne + pe + pp)/v
Estos dos nuevos conceptos, el producto necesario ecológico y el producto ecológico, permiten extender la teoría de Marx a fin de incorporar la apropiación no sólo del plusvalor del trabajo, sino también, de la productividad de los ecosistemas naturales, que es una característica muy propia del desarrollo capitalista en América latina.
Así también, permiten hacer de la teoría de Marx, no sólo una crítica a la economía capitalista por su carácter explotador y usurpador del valor del trabajo, sino también por su carácter explotador y usurpador del valor productivo de los ecosistemas naturales. En este sentido la tasa de plusvalor es también una medida de la ausencia de sustentabilidad del capitalismo, es decir una medida del grado de amenaza de éste sobre la supervivencia de la vida en el planeta.
MANIFIESTO ECO SOCIALISTA 3/5

LA APROPIACIÓN DE LA PRODUCTIVIDAD HUMANA: CRECIMIENTO CON DESIGUALDAD
Marcel Claude
Economista
Director de Investigación
Universidad ARCIS
marcel.claude@gmail.com
www.marcelclaude.blogspot.com
…EN DONDE EL PENSAMIENTO NO PIDE PERMISO
Al término del gobierno de Presidente Ricardo Lagos, su popularidad superaba el 60%. Fue uno de los mandatarios mejor evaluados por la opinión pública en la historia de Chile. Las encuestas lo situaron en la cúspide de los personajes públicos de la interminable transición política chilena. Curiosamente, y al mismo tiempo que esto ocurría, como si en Chile hubiésemos sido capaces de resolver la eterna restricción de recursos que separa, divide y confronta a las clases sociales, las utilidades y ganancias de las grandes empresas -relacionadas en su mayoría a los grupos económicos- experimentaban también un vigoroso crecimiento.
La situación no podía ser mejor, el ex Presidente alcanzaba un respeto nunca antes soñado por un socialista, al punto que Hernán Somerville, importante líder empresarial surgido en la era de Pinochet, que ha encabezado agrupaciones empresariales de la mayor importancia como son la Asociación de Bancos y la Confederación de la Producción y del Comercio, llegó a decir “mis empresarios aman a Lagos”([1]). Sin embargo, al mismo tiempo que durante el gobierno de Lagos los grupos económicos ganaron enormemente, también se produjo una gran concentración de la riqueza y una nunca antes vista desigualdad social.
Lo anterior se explica, porque en Chile aún no se ha consagrado una verdadera sociedad moderna, esa que se basa en los preceptos instaurados por el humanismo, a partir de la Revolución Francesa –sin escamotear sus profundas contradicciones e inconsistencias- y la consagración de los derechos del hombre y del ciudadano, que exige un proceso de transformación de la sociedad participativo e integrador, en el marco de un escenario de libertad y justicia. En el Chile de nuestro tiempo las llamadas oligarquías o elites han seguido férreamente dirigiendo los mecanismos de comando y control de la sociedad chilena.
Lamentable y contradictoriamente, el gobierno de Lagos no hizo sino consolidar la posición de esos grupos de poder y distanció aún más al país del desarrollo moderno y democrático. Lejos de ser un líder moderno y abierto al futuro, fue un hombre para, por y del pasado que limitó considerablemente el acceso del pueblo chileno a las decisiones del Estado. ([2])
Curiosamente, una de las grandes críticas que hoy recibe la clase política es su constante entrar y salir desde el sector privado hacia el sector público y viceversa. Así, tenemos, por ejemplo, que el grupo Angelini, uno de los más poderosos del país, tiene como presidente ejecutivo de una de sus empresas a un ex ministro del gobierno de Patricio Aylwin y un hombre influyente de la Concertación, Alberto Etchegaray, quien es el máximo directivo de Celulosa Arauco y Constitución (CELCO), la misma planta responsable de la muerte de los cisnes de cuello negro en el Santuario de la Naturaleza, Carlos Andwanter en Valdivia.
También Angelini tiene como uno de los personeros más importantes de su consorcio pesquero, Corpesca, a Felipe Zaldívar Larraín, hermano de los senadores Andrés y Adolfo Zaldívar, quienes en 2002 propiciaron la aprobación de la Ley Corta de Pesca, que favoreció justamente a Angelini con más del 80% de las cuotas pesqueras.([3]) Por su parte, el grupo Matte ha sido durante el gobierno de Lagos usuario y un gran optimizador de las regalías que su influencia política le permite. De hecho, como ya fuera señalado, en el conflicto con los comuneros mapuche en el sur de Chile, que reclaman el dominio de algunos predios donde alguna de las empresas de este grupo operan y explotan el bosque, han logrado que se aplique la Ley Antiterrorista contra los lonkos apresados, validando de esta manera una normativa utilizada durante la dictadura de Augusto Pinochet con evidentes características represivas. Esta situación ha sido criticada abiertamente por organizaciones internacionales de Derechos Humanos, incluso por Naciones Unidas. Sin embargo, el Estado chileno y sus administradores no han prestado atención a estas interpelaciones y han adoptado una actitud complaciente y cómplice frente a los poderes económicos.
Una situación similar se vivió en el 2005 en relación con el grupo Luksic en Perú. En ese conflicto, nuevamente los grupos económicos contaron con la abierta cooperación de la casta política, tanto de la derecha como de la Concertación, quienes solidarizaron con Andrónico Luksic en el caso por corrupción que la justicia peruana siguió en su contra([4]).
Esta espuria relación entre la política y los negocios no nos puede extrañar en los tiempos que corren a la luz de la información que es pública y que no ha sido desmentida hasta la fecha. En el diario La Nación Domingo, en un reportaje titulado “La casa más cara de Chile”, realizado por la periodista Paula Guerra, ( 5 de junio del 2005), se sostiene que de acuerdo a las opiniones recogidas tanto en la Alianza por Chile (coalición de derecha) como en la Concertación, los empresarios “mayores”, incluidos los que representan a las tres más grandes fortunas de Chile –Matte, Luksic y Angelini- definen con anticipación cuánto dinero le van a entregar a las diferentes candidaturas y que, una vez que las cifras están detalladas, a cada uno de los aspirantes le entregan el 40% del total que tienen contemplado “donar” mientras no estén inscritos como candidatos y el 60% restante a quienes sí lo hayan hecho.
En el discurso oficial abunda la reiterativa demanda de generar crecimiento económico, como si éste fuera la solución a todos los males y problemas de la economía chilena y frente a la demanda de mayor igualdad, mayor justicia, reducción de la pobreza, mejor educación, o mejores servicios de salud, inexorablemente la respuesta es la misma, tenemos un déficit de crecimiento económico, debemos apurar el tranco y, de hecho, todos los que aspiran al poder político postulan un aumento del Producto Interno Bruto por sobre el 6% como solución mágica a los problemas que enfrenta Chile.
A pesar de que en Chile el crecimiento económico en el período 2000/2005 fue más bien mediocre (4,4%), en términos de las pretensiones de los economistas de la plaza, las que siempre apuntan a retomar la senda por sobre el 7% anual, en términos del crecimiento mundial no es del todo despreciable, dado que, por ejemplo, según el Banco Mundial, en el período 1990-2003 la economía mundial creció en sólo un 2,8% y los países de América latina en sólo un 2,7%. No obstante, es muy importante preguntarse respecto al crecimiento económico chileno ¿Quién crece cuando Chile crece?, puesto que es público y notorio que las grandes empresas han experimentado una evolución sostenida de sus ventas en los últimos veinte años, lo que demuestra que el crecimiento económico bajo la Concertación no ha sido necesariamente un crecimiento con igualdad.
Como es posible apreciar en el gráfico 9, en el período 1978 y 1987, cuando aún gobernaba Pinochet, las ventas de estas grandes empresas promediaron más de 3 mil 800 millones de dólares. Durante el período 1988 y 1997, primera etapa de la Concertación, estas empresas obtienen 11.860 millones de dólares en ventas, multiplicando por tres sus ventas totales (Estrategia, octubre de 2004). Y con el gobierno de Lagos, se vuelven a triplicar sus ingresos por ventas, alcanzando en sólo seis años un promedio de 31.173 millones de dólares. Es en su último año de gobierno, donde las ventas de las diez grandes empresas se disparan superando los 49 mil 684 millones de dólares (Estrategia, Ranking de Empresas, 2006). ([5])
No es menor que los tres principales grupos económicos chilenos estén asociados a los sectores de recursos naturales: Angelini, con el sector pesquero y forestal; Luksic, con el sector minero y Matte, con el sector forestal. La gran expansión en las ventas de estas principales y grandes empresas, muchas de ellas ligadas a estos grupos económicos, se explica también porque están dentro del 1% de las empresas que, operando desde Chile, hacen más del 96% de las exportaciones totales y facturan más del 80% de las ventas anuales del país.
Gráfico 9: Evolución Histórica de las Ventas

Esta información es consistente con la importancia creciente de las empresas más grandes en el escenario de la economía chilena. Según el Banco Central, desde 1995, la participación dentro del PIB de las diez empresas más importantes ha ido en constante aumento, incrementándose asimismo la brecha con las empresas de menores ingresos.([6]) Incluso, cuando el PIB tuvo fuertes caídas como en 1982 y la crisis asiática de 1998, las grandes empresas salieron más fortalecidas. En 1982, cuando el PIB cayó en un 13,6% y 882 empresas quebraron, los ingresos de las principales empresas crecieron en cerca de un 4%. Esto se explicaba, entre otras, cosas por los altos precios de los commodities, como la harina de pescado y la celulosa, donde se concentran las actividades de dos de los tres grupos económicos más importantes de Chile, como lo son Angelini y Matte, respectivamente.
En 1999, cuando el PIB cayó en un 0,8%, las grandes empresas tuvieron un aumento en las ventas del orden del 11%, alcanzando una cifra en torno a los 12 mil millones de dólares. En el 2001, cuando quebraron más de 700 empresas, las ventas de las empresas más poderosas marcaban cifras históricas, del orden de los 31 mil millones de dólares, lo que representaba más del 40% del PIB de ese año.
Algo que tampoco debemos perder de vista es que, dado que la economía chilena sigue dependiendo críticamente de sus exportaciones, en un 86% explicada por los sectores intensivos en recursos naturales, el rendimiento de nuestra economía depende críticamente de lo que suceda con la economía mundial. Entonces, si las principales economías destino de nuestras exportaciones crecen fuertemente, esto se traduce necesariamente en un importante crecimiento para la economía chilena.
Y efectivamente esto es lo que ha ocurrido. Como se desprende del gráfico 10, el crecimiento económico chileno sigue siempre la tendencia del crecimiento económico de las principales economías a las que Chile hace llegar sus exportaciones de recursos naturales, commodities y productos escasamente elaborados, como los salmones.
Gráfico 10: Evolución PIB Chile versus Países Destino Exportaciones

Tampoco debemos olvidar el nexo que existe entre la estructura productiva y la capacidad de generar empleo del modelo económico chileno. Si estamos dependiendo críticamente de la explotación de recursos naturales, que en conjunto no dan más del 15% del empleo (considerando la actividad agrícola), entonces, no debería sorprender que las tasas de desempleo se mantengan altas, en torno al 8%, cifra que alcanzaría más del 10% si agregamos a los contratados por los programas de empleo del Gobierno, que son básicamente empleos de emergencia muy mal remunerados.
Por lo tanto, seguir suponiendo que el problema del desempleo está relacionado con el ciclo económico o con la presencia de cierta rigidez en el mercado laboral es subestimar los problemas estructurales del crecimiento económico chileno, los que se relacionan con el enorme y espectacular desarrollo de un sector productivo que extrae rentas económicas que existen en los ecosistemas naturales y en el trabajo, al mismo tiempo que proveen un escaso nivel de empleo, en comparación al nivel de sus ventas y de la importancia que tienen en la economía chilena.
Lo anterior es consistente con la información acerca del desempleo y los empleos creados durante los diferentes gobiernos de la Concertación. Como es posible apreciar en el gráfico 11, el que da cuenta de un mayor volumen de desocupados y una reducción de la creación de empleos en el curso de los gobiernos de la concertación.
Gráfico 11: Desempleo y Creación de Empleo en los Gobiernos de la Concertación
Una de las consecuencias más desfavorables de la concentración del poder económico es que agudiza el proceso de una redistribución regresiva del ingreso nacional y esto es precisamente lo que se ha verificado en el curso de las últimas 3 décadas en nuestro país.
Según el Banco Mundial, Chile es uno de los países más desiguales del planeta. De acuerdo con los Indicadores de Desarrollo Mundial 2005 del Banco Mundial, entre 124 naciones, Chile ocupa el lugar duodécimo entre los países más desiguales del mundo, compartiendo posiciones con Namibia y Swazilandia, y por debajo de países más pobres como Zimbabwe, Bolivia, Zambia, Nigeria y Malawi.
Según el mismo informe del Banco Mundial para el año 2005, el coeficiente de Gini([7]) para Chile era de 57,5, superior a Argentina que mostraba un índice de 52,2, y muy lejos de las Estados Unidos con un 40,8 y Dinamarca con un 24,7. Lo realmente significativo de esta situación es que se agrava en el tiempo -5 años antes Chile presentaba un Gini de 56,5- acortando aún más la brecha con Brasil, la nación más desigual de América latina. De esta manera, mientras el 10% más pobre del país percibía el 1,4% del ingreso total del país, un lustro después sólo percibía el 1,2%. En cambio, el 10% más rico mejoró su situación, ya que de percibir el 46% pasó a capturar el 47%. Una observación similar se desprende del coeficiente de Gini calculado en el Informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Humano (PNUD) para el 2003, según el cual, Chile se encuentra entre los 12 países con las peores distribuciones de la renta (tabla 2).
Tabla 2: Las Peores Distribuciones del Ingreso
| País | Coeficiente de Gini |
| Namibia | 70,7 |
| Botswana | 63,0 |
| Sierra Leona | 62,9 |
| Rep. Centroafricana | 61,3 |
| Swazilandia | 60,9 |
| Brasil | 60,7 |
| Nicaragua | 60,3 |
| Sudáfrica | 59,3 |
| Honduras | 59,0 |
| Paraguay | 57,7 |
| Chile | 57,5 |
| Etiopía | 57,2 |
Fuente: Informe sobre desarrollo Humano PNUD, 2003
El problema de la desigualdad en Chile -que se constata con la información antes mencionada- se muestra mucho más grave aún si consideramos los extremos más críticos en la escala de ingresos, como es la comparación entre el 5% más rico versus el 5% más pobre. Esto es interesante debido a que dentro del 10% más rico hay por lo menos un 50% de población que, en Chile, bajo ninguna circunstancia, debería considerarse como un sector acaudalado. Ahora bien, según el Informe del PNUD de 2000, en el año 1990, el 5% más rico de la población chilena recibía ingresos 110 veces mayores al que percibía el 5% más pobre.
Diez años después, en el 2000, esta diferencia casi se duplicó, pasando a 220 veces. Esto demuestra que la famosa transición a la democracia es otro de los tantos mitos urbanos, dado que lo obvio y lo más esperable, como producto del ejercicio de la democracia, es que una de sus consecuencias favorables sea una mayor igualdad en la repartición de los bienes, lo cual no es en nada la experiencia chilena en el curso de esta larga y ya tediosa transición democrática.
Es más, en esta materia Chile está muy lejos de acercase medianamente a la situación de países que muchas veces constituyen un referente para nuestra elite política y empresarial, los países desarrollados, quienes, como se muestra en el gráfico 12, muestran diferencias entre el segmento de mayores ingresos y el más pobre muy por debajo de los que exhibe nuestro país, que llega a más de cuarenta (40) veces, lo que es claramente un indicador de una sociedad con escaso desarrollo social y político.
Gráfico 12: Brecha de desigualdad, Países selectos

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Informe Desarrollo Humano PNUD, 2003
Por otra parte, es importante notar que la desigualdad no sólo se expresa en términos del ingreso, conlleva también otras variables que refuerzan las diferencias sociales. Evidente es el caso del acceso a la educación, de la calidad y de la posibilidad de continuar con estudios superiores. Existen otras brechas tal como las podemos apreciar en el gráfico 13, donde se indican diez importantes diferencias entre el 20% más rico y el 20% más pobre. Téngase presente que dentro del 20% más rico de la población chilena hay cerca de un 75% que exhibe grandes dificultades para enfrentar sus necesidades materiales, por lo que las conclusiones del gráfico 13 deben considerarse una aproximación por debajo, o menor a las desigualdades cualitativas que se expresan en la sociedad chilena.
Por ejemplo, el 20% de mayor ingreso tiene un rendimiento 31,2% mejor en la prueba de educación SIMCE y una presencia en la educación superior de 601,1% más que el 20% más pobre. Mientras tanto, este sector más pobre tiene una tasa de mortalidad de 104,5% mayor y una tasa de suicidios 120,8% más grande, así como una tasa de analfabetismo de 1.200% superior al 20% de ingresos más alto.
Gráfico 13: Diez Diferencias entre el 20% más Rico y el 20% más Pobre de los chilenos

Fuente: Revista lat.33 número 48 de junio 2004, sobre la base de información de Mideplan, Ministerio de Salud y Ministerio de Educación.
Asimismo, las muertes por agresión por cada mil habitantes era de 178,7% mayor en el 20% más pobre versus el sector de mayores ingresos, mientras en el acceso a libros e Internet, el 20% de ingresos más alto muestra una diferencia equivalente a 1.600% sobre el sector más pobre.
Esto último es particularmente relevante si se considera que un recurso discursivo reiterativo durante el gobierno de Ricardo Lagos fue la revolución tecnológica y la reducción de la llamada brecha informática.
Desde el punto de vista ético, corresponde preguntarse acerca de la justicia de las diferencias de ingreso que hoy existen en Chile. Como se sabe, Rawls desde la publicación en 1971 de su libro “Teoría de la Justicia” se convirtió rápidamente en lectura obligatoria por excelencia en la enseñanza de la filosofía moral y social, así como en las ciencias sociales, incluyendo la economía y su trabajo responde nítidamente a una interrogante fundamental ¿qué es una sociedad justa?
Rawls define los principios de una sociedad justa, los cuales son, en primer lugar, la plena igualdad de derechos humanos para todos, y un conjunto bien especificado de libertades fundamentales aseguradas para todos de forma equitativa. En segundo lugar, una sociedad justa es aquella que ha borrado toda forma de discriminación. Pero, además, y esto es muy importante a la hora de evaluar la situación chilena, según los postulados de Rawls, las desigualdades socioeconómicas sólo tendrán justificación en una sociedad moderna y bien ordenada, en la medida en que estas desigualdades beneficien al grupo de personas más vulnerables de la sociedad. Esta concepción de justicia no implica el rechazo del mercado como sistema. Tampoco viene a justificar el Estado benefactor. Es perfectamente compatible con un “socialismo liberal”, como el que podríamos suponer inspira a coaliciones políticas como la Concertación, en donde coexista la propiedad pública y privada de los medios de producción, así como la libertad de elección. Nada en la teoría de Rawls excluye al sistema democrático ni menos aún al mercado. Es una nueva concepción de la justicia social basada en la razón, que reformula la visión del contrato social y centra su base en el acuerdo de la sociedad.
Ciertamente, nadie osaría asegurar que las desigualdades existentes en Chile se explican por y para el beneficio de los más desfavorecidos. En general, quien quiera revisar la escala de sueldos existente en Chile podrá verificar que los sueldos más altos están relacionados con la posición que se ocupe en la banca, los holdings empresariales, grupos económicos, que como ya hemos visto están orientados a la acumulación de capital sobre la base de extraer rentas económicas que se encuentran en los ecosistemas naturales y cuya sobre explotación afecta directa y negativamente –como en el caso de los pescadores artesanales, por ejemplo- a los miembros más desfavorecidos de la sociedad.
En otras palabras, las desigualdades se explican en Chile, debido a que se está vinculado al servicio de los miembros más favorecidos de la sociedad, en este caso, los grupos económicos. Lo mismo cabe decir de los altos funcionarios públicos, quienes desde su posición de poder han contribuido a fortalecer a los grupos más favorecidos de la sociedad, contradiciendo abiertamente y sin ambigüedad alguna, los principios básicos de justicia aportados por John Rawls. Los profesores de escuelas públicas o los profesionales vinculados a la atención de salud en hospitales públicos, quienes trabajan directamente al servicio de los más desfavorecidos, no son precisamente quienes se encuentran en la parte superior de la escala de ingresos en la sociedad chilena.
En consecuencia, tomando como aceptables los principios de justicia de Rawls, podemos aseverar que en Chile el crecimiento de la desigualdad es moralmente inaceptable, desde el punto de vista de una sociedad bien ordenada y justa.
Lo anterior, puesto que en Chile no sólo la desigualdad se explica por estar al servicio de los miembros más favorecidos de la sociedad -los grupos económicos- sino también el crecimiento de tal desigualdad tiene el mismo origen y explicación.
Por otra parte, no es posible sostener que en Chile estaría ocurriendo una reducción de la pobreza. No es consistente con la forma en que opera el modelo, a no ser que tengamos una definición de pobreza o una manera de medirla tan elemental que la superación de la pobreza no constituya una tarea muy complicada o difícil de alcanzar. Bastaría con definir una línea de pobreza lo suficientemente baja, como para permitir que por la inercia propia del crecimiento económico o del ingreso global del país, muchos pobres crucen la menguada barrera de la pobreza, para que estadísticamente hablando, dejen de ser considerados pobres, al mismo tiempo que continúan siéndolo.
Según la información oficial que se aprecia en el gráfico 14, la pobreza y la indigencia vienen disminuyendo sistemáticamente en los últimos años. Sin embargo, esto no es porque las políticas impulsadas hayan sido muy eficaces, sino porque la metodología de la línea de pobreza que utiliza el Gobierno para medir esta variable claramente subestima este flagelo. Oficialmente, la última línea de pobreza se define en torno a los 49.099 pesos mensuales por persona. Es decir, si alguien gana 45 mil pesos mensuales entonces se le considera pobre, pero si gana 50 mil pesos mensuales ya no se contabiliza dentro de los pobres.
Obviamente, con la inercia de la expansión económica de los últimos años –con un crecimiento promedio del 4,4% anual- muchos pobres deben haber logrado cruzar esa línea de pobreza, sin que por ello hayan logrado superar ni medianamente bien las enormes dificultades y limitaciones que sus ingresos mensuales les imponen.
Gráfico 14: Evolución Oficial de la Pobreza e Indigencia

Fuente: Mideplan
Si se considera una cifra más realista para medir la pobreza, en base a un umbral mínimo de satisfacción de necesidades básicas, de 160 mil pesos por persona al mes[8], tal como se aprecia en el gráfico 15, el porcentaje de personas que no logra cubrir adecuadamente sus necesidades ascendería a cerca del 75/80% de la población del país.
Gráfico 15: Umbral Mínimo de Satisfacción

Fuente: Elaboración propia
Hemos demostrado que en Chile, a lo largo de las últimas décadas, se ha producido un gigantesco proceso de acumulación de riqueza, el que se ha sustentado en la sobre explotación del trabajo y de la productividad de los ecosistemas naturales, sin que por ello tengamos un mejoramiento cualitativo de las condiciones de vida. Muy por el contrario, se han agudizado las desigualdades y las condiciones reales de pobreza.
[1] Hernán Somerville señaló en octubre de 2005 que a Lagos “mis empresarios todos lo aman… porque realmente le tienen una tremenda admiración por su nivel intelectual superior y porque además se ve ampliamente favorecido por un país al que todo el mundo percibe como modelo” (La Segunda, 14-10-2005).
[2] Resulta paradójico –y todo un contrasentido- que Lagos hace 45 años haya observado las nefastas consecuencias que genera la concentración del poder económico para la consolidación de un orden republicano, mientras que bajo su mandato se haya consolidado esta suerte de “democracia” privada –un peso, un voto- de los grandes conglomerados financieros que por la preponderancia y concentración de los votos-pesos que acumulan orientan y conducen el desarrollo de la sociedad chilena. Como se dijo anteriormente, Lagos advertía en su tesis de 1960 que la relación que se produce entre el poder económico y el poder político es un fenómeno que se agudiza a medida que la concentración económica aumenta, lo que amenaza la supervivencia del régimen democrático. En consecuencia, siguiendo las mismas aseveraciones de Lagos, la mayor concentración de la riqueza en manos de estos grupos económicos que hemos heredado del su gobierno, nos deja como una adicional y bastarda herencia, una enorme regresión democrática. Si Lagos estaba en lo correcto hace 45 años, entonces debemos concluir que su gobierno, al acrecentar la concentración del ingreso y la desigualdad social, también contribuyó a debilitar y menoscabar el proceso de democratización y la transición a la democracia que Chile intenta operar desde el primer gobierno de la Concertación.
[3] Es conocido, además, que la Administradora de Fondos de Pensiones AFP PROVIDA, tiene entre sus directores a la ex intendenta de Santiago bajo la administración de Lagos, Ximena Rincón y también tuvo al ex senador socialista y actual Ministro Secretario General de la Presidencia José Antonio Viera-Gallo, quien acompañó a Lagos desde el Parlamento. Éstos son sólo algunos ejemplos de una larga lista que aún falta confeccionar.
[4] Según la prensa peruana, Luksic entregó a Vladimiro Montesinos, estrecho colaborador del gobierno de Alberto Fujimori, en el año 2000, tres cajas de cartón: una con vinos chilenos, otra con medio millón de dólares y una tercera con un millón y medio de dólares (Revista Caretas de Perú, 13 de octubre de 2005). Frente a la orden de captura internacional que pesaba sobre Luksic, cabeza de uno de los principales conglomerados financieros del país, el gobierno de Lagos optó por desatender la petición de extradición y le otorgó a Luksic la defensa del Estado y de las labores de la Cancillería para resguardar sus intereses particulares. Luksic cuenta con la especial simpatía del ex Presidente, quien incluso lo ha aplaudido de pie, invitándolo reiteradamente a las giras presidenciales. Además, fue nominado por Lagos como la figura empresarial central en la Cumbre de la APEC, realizada en Chile en 2004.
[5] Para llevar las cifras de pesos a dólares se consideró el tipo de cambio de $512,5 por dólar para los años 2005 y 2004. Para el año 2003, el valor del dólar fue de $557,4. Los años 2002 y 2001 el valor del dólar fue de $718,61. Para el año 2000 fue de $573,65.
[6] ESTRATEGIA, “Concentrando 35% del PIB Grandes Empresas han sido Inmune a Crisis”, 6 de diciembre 2004, Santiago de Chile.
[7] El coeficiente de Gini es un indicador de desigualdad en donde el valor 0 equivale a igualdad total y el valor 100 refleja desigualdad absoluta.
[8] Véase Claude, Marcel y Gutiérrez Cristián. Determinación del nuevo umbral de la pobreza en Chile. Terram, junio, 2002
MANIFIESTO ECO‐SOCIALISTA 2/5

LA APROPIACIÓN DE LA PRODUCTIVIDAD ECOLÓGICA: MODELO RENTISTA DE ACUMULACIÓN EN CHILE
Marcel Claude
Economista
Director de Investigación
Universidad ARCIS
marcel.claude@gmail.com
www.marcelclaude.blogspot.com
…EN DONDE EL PENSAMIENTO NO PIDE PERMISO
Una de las particularidades de los grupos económicos es su carácter eminentemente rentista. Esto quiere decir que se especializan en detectar y apropiarse de rentas económicas, las que se encuentran ya sea en la naturaleza o en la fuerza de trabajo. Son capaces de convertir cualquier forma de vida en capital financiero, en un acelerado proceso de degradación de la naturaleza. Así, las reservas naturales (biomasa de recursos pesqueros, bosques naturales, y recursos mineros) se van agotando paulatinamente ante la explotación irracional, cuyo objetivo indiscutible es acrecentar la riqueza concentrada en estos grupos económicos.
Chile no es una excepción, sino un paradigma por excelencia de esta forma de utilización de los recursos naturales. La reducción sistemática de capital natural en beneficio de los grupos económicos explica una de sus grandes habilidades: apropiarse gratuitamente de los recursos naturales sin la correspondiente retribución para el Estado por el uso y agotamiento de tales recursos. El fortalecimiento de estos conglomerados permite que diversifiquen sus inversiones, adoptando además una estructura de integración vertical y siguiendo, por cierto, con su lógica rentista.
Este proceso de conversión de capital natural en capital financiero está profusamente documentado con abundantes estudios que dan cuenta del grado de deterioro del medioambiente, producto de la incesante destrucción, al mismo tiempo que se va incrementado de forma casi irracional las disponibilidades de capital financiero concentrado en muy pocas manos. De hecho, las 225 personas más ricas del mundo acaparan la misma riqueza que la mitad de la humanidad, es decir, la misma riqueza que 3 mil millones de personas. Según el X Informe sobre la Riqueza en el Mundo (Merrill Lynch y Capgemini, 2006), el número total de millonarios en el mundo creció un 6,5% en el 2005, alcanzando los 8,7 millones de personas. Todos ellos suman un patrimonio conjunto de 33,3 billones de dólares. Este número de privilegiados no supera el 0,1% de la humanidad.
La información recabada desde distintas fuentes nos permite aquilatar este proceso de acelerada destrucción de toda forma de vida para convertirla en dinero: según el informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) del año 2003, alrededor de 3.600 millones de hectáreas, o el 70% de las tierras secas del planeta (sin contar los desiertos áridos) están degradados; se calcula que se han depredado aproximadamente 1,95 millones de hectáreas de tierra por causa de la industria y la urbanización; en 1982, se calculó que el ritmo de deforestación alcanza a unas 11,3 millones de hectáreas por año.
Según la Evaluación Mundial de los Recursos Forestales del año 2000, la pérdida neta de área forestal en el mundo durante los años noventa fue de aproximadamente 9,4 millones de hectáreas (equivalente al 0,2% del total de bosques). La deforestación en los bosques tropicales alcanza casi al 1% anual. Respecto a la desaparición de especies, es decir, la biodiversidad que se va transformando en capital financiero, según la “lista roja” publicada por la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), cerca del 24% (1.130) de las especies de mamíferos y 12% (1.183) de las aves del mundo se consideran actualmente amenazadas.
Otro importante recurso natural, el agua, insustituible para la recreación y preservación de la vida en el planeta, está siendo severamente afectado por esta irracional y brutal conversión de vida enoro monetario. Según el PNUMA, unos 80 países que representan el 40% de la población mundial sufrían una grave escasez de agua a mediados del decenio de los noventa, y se calcula que en menos de 25 años dos terceras partes de la población mundial estarán viviendo en países con severas restricciones para acceder al agua. Durante el siglo XX desapareció el 50% de los humedales del planeta.
Al mismo tiempo que esto sucede con la vida y los recursos básicos como la tierra, los bosques, el agua, los peces y la biodiversidad, el planeta se inunda de dinero, oro monetario en manos de apenas 8,7 millones de personas. En materia financiera, la información disponible nos dice, por ejemplo, que el comercio promedio diario en el mercado de cambios global ha aumentado de 15 billones de dólares en el año 1973 a mil 300 billones de dólares en el año 1995 y a más de 2.000 billones en el 2000 (UNCTAD, 2001). Además, hay una creciente demanda de servicios financieros, acciones, bonos, depósitos bancarios, en las economías desarrolladas que han venido creciendo dos veces más a prisa que el Producto Interno Bruto. Los flujos de inversión extranjera directa pasaron de 473 billones de dólares en 1997 a 1.118 billones de dólares en el 2000 (UNCTAD, 2001). El stock de activos financieros ha pasado de 12 billones de dólares en el año 1980 a más de 80 billones de dólares en el año 2000, lo que representa una multiplicación superior a 6 veces del capital financiero en algo más de una década.
Este proceso global que, es fácilmente verificable a través de una no muy extensa navegación por Internet, se reproduce inequívocamente en nuestro país, sin mediar proceso alguno de reflexión o reconsideración. Es más, Chile reproduce este proceso como el que más, haciendo gala de ser el mejor alumno, el más aplicado, convirtiendo a nuestra arrasada tierra en el paradigma por excelencia de este proceso de acumulación de capital, basado en la apropiación indebida de la renta económica de los recursos naturales por parte de los grupos económicos.
Para ello se han adecuado armoniosamente a la ya vetusta, retrógrada y poco novedosa fase exportadora de materias primas, presente en nuestra economía desde los tiempos de la Colonia y que, a pesar del intento industrialista de mediados del siglo XX, sigue siendo el modelo de crecimiento económico por excelencia.
No obstante lo anterior, es importante reconocer también que en la actual fase de acumulación capitalista por parte de los actuales grupos económicos, las privatizaciones de empresas estatales han jugado un rol importante para explicar la enorme concentración de riqueza y su correspondiente desigualdad social. María Olivia Mönckeberg (2001)([1]) nos indica que en el proceso de las privatizaciones el Estado subsidió de manera implícita a los nuevos propietarios. Por ejemplo, en el caso de la CAP (Compañía de Aceros del Pacífico), el subsidio implícito fue de 200%, dado que el 60% de las acciones fueron vendidas en UF 2,4 millones, siendo que tenían un valor estimado de UF 7,7 millones. En el caso de SOQUIMICH, el subsidio implícito fue de 76%, puesto que el 93% de las acciones fueron vendidas a UF 7,2 millones, siendo que tenían un valor estimado de UF 12,7 millones. Por su parte, en la operación IANSA, el subsidio llegó al 187%, cuando el 81% de las acciones fueron vendidas a UF 1,7 millones, siendo que tenían un valor estimado de UF 4,8 millones. Con ENDESA, el subsidio fue de 15,5%, ya que el 61% de las acciones fueron vendidas a UF 18 millones, siendo que tenían un valor estimado de UF 20,8 millones. Con ENTEL el subsidiollegó al 112%, debido a que el 62% de las acciones fueron vendidas a UF 4,3 millones, siendo que tenían un valor estimado de UF 9,1 millones.
Como nos lo señalaba Sanfuentes en 1984([1]), este poder financiero que iban concentrando los grupos económicos gracias a las privatizaciones y a su posición privilegiada en la economía chilena, con el tiempo devino también en poder político. Esto es consistente con las reflexiones que hacía hace 45 años el ex Presidente de Chile, Ricardo Lagos, cuando alegaba que los grupos económicos no sólo concentran la propiedad y la riqueza, sino también el poder político.
Sanfuentes afirma que “la existencia de conglomerados de tamaño significativos es incompatible con un manejo independiente de la política económica, sobre todo si los grupos tienen concentrados sus intereses en el sector financiero” (Sanfuentes 1984, pp.158). Esta característica se ha mantenido y acrecentado en el curso de las últimas tres décadas, permitiendo que los grandes grupos económicos utilicen su fuerte poderío para influir en decisiones de gobierno y en la formulación de políticas públicas ([2]).
Por otra parte, el alza en el precio de los principales commodities que se exportan desde Chile (productos naturales sin mayor elaboración como el cobre, la celulosa o la harina de pescado) favorece y fomenta el carácter rentista de nuestra economía, lo que permite a los grupos económicos profundizar y hacer más eficaz su acumulación de capital sobre la base de la explotación de los recursos naturales. Como se verá más adelante, los tres principales grupos económicos -Luksic, Angelini y Matte- están vinculados a este tipo de actividades que son, además, las que más crecen cuando la economía chilena crece.
Gráfico 1: Precio de Commodities
Ahora bien, volviendo al carácter rentista de acumulación que opera en Chile, el que tuvo un impulso importante con la privatización de empresas públicas y que hoy continúa apoyándose en la transformación de capital natural (vida, ecosistemas naturales, biología, especies vivas, etcétera) en capital financiero y en la sobreexplotación del trabajo, es importante tener presente la relevancia de los mercados externos en este proceso, puesto que es gracias al posicionamiento de las exportaciones chilenas en los principales mercados del mundo que es posible consolidar el modelo rentista de acumulación.
De allí la importancia de los tratados de libre comercio, las rebajas arancelarias, la liberalización del mercado financiero y de la cuenta de capitales para consolidar la instalación de la economía chilena en el proceso de globalización internacional. Este proceso de consolidación tuvo una marcada acentuación en el período de Ricardo Lagos, quien materializó los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos y Europa, entre otros.
Si se considera lo que aparece consignado en el gráfico 2, se desprende que la creciente importancia de las exportaciones en el ingreso nacional beneficia masivamente a las grandes y mega empresas que no superan el 1% del total de unidades productivas que operan en Chile.
Gráfico 2: Grandes Empresas versus Pymes en Chile
En consecuencia, y como se aprecia en el gráfico 3, durante el gobierno de Lagos las exportaciones aumentaron su importancia como porcentaje del PIB, pasando del 31% en 1999 al 35% en el 2005.
Gráfico 3: Importancia de las Exportaciones en el PIB, Gobierno de Lagos %
En consecuencia, y como se aprecia en el gráfico 3, durante el gobierno de Lagos las exportaciones aumentaron su importancia como porcentaje del PIB, pasando del 31% en 1999 al 35% en el 2005.
Gráfico 3: Importancia de las Exportaciones en el PIB, Gobierno de Lagos %
La liberalización comercial iniciada en la dictadura con una rebaja unilateral y pareja de los aranceles fue profundizada por la Concertación a través de los Tratados de Libre Comercio, de tal forma que meses después de terminado el mandato de Lagos, Chile es el país con más TLCs firmados en el mundo. Dada nuestra estructura productiva, el sector más beneficiado con esta política liberalizadora fueron las grandes empresas que explican más del 96% de todas las exportaciones.
Las Pequeñas y Micro empresas sólo son responsables del 1,3% de nuestras exportaciones. Esta asimetría se agudizó durante el gobierno de Lagos, ya que en 1999 las grandes empresas explicaban el 94,7%, y las pequeñas y micro empresas el 1,8%.
Gráfico 4: Participación en las Exportaciones por Tamaño de Empresa 1999-2003 (%)

Como se puede apreciar en el gráfico 4, que muestra la participación en las exportaciones según el tamaño de las empresas, es en el período de Lagos donde se acrecienta la concentración monopólica de las grandes empresas en el mercado exportador, reduciéndose al mismo tiempo la importancia de las pequeñas y medianas empresas. Obviamente, para detectar el carácter renti